A continuación, les presento el comienzo de mi primera novela larga. En las páginas que la constituyen, he invertido infinitas horas de insomnio, investigación exhaustiva y enormes dosis de entusiasmo. Deseo sinceramente que disfruten con su lectura y un día, no muy lejano, puedan leerla hasta el final en el trayecto de un viaje o en uno de los cafés a los que hace alusión.

 

PIENSA EN TU EPITAFIO

Caía la espesa niebla como un manto sobre las lápidas de mármol.

Era una noche de diciembre y no conseguía diferenciar el humo de mi cigarro del vaho que exhalaba.

Cementerio de la Almudena. 00:10 de la noche.

Me acompaña el sonido hueco de mis pasos sobre el laberinto de este camposanto subterráneo que tiene más habitantes que la capital.

Antes de dormir se me agarró al pecho la melancolía. Hacía varios inviernos que había dejado en este lugar una conversación pendiente. Sin réplica. Un monólogo inanimado sobre las cuestiones esenciales de la vida. Había vuelto muchas veces a pasear por estas silenciosas calles pero no era capaz de enfrentarme al severo mutismo de mi abuelo.

Esta noche tenía la necesidad de charlar con él, de perturbar su eterna calma con mi discurso. Esta noche inverosímil que cambió el curso de mis días...