ACTO POÉTICO

Dedicado a Samuel y Maxi, los cabreros de la taina con los que tenemos el placer de compartir grandes momentos.

“Dícese de la acción de convertir la poesía en experiencia. Permite expresar con bellas imágenes energías reprimidas o latentes en nosotros“.

Como el alcohol, o el aire puro de la montaña.

Manejando esta tartana por caminos labriegos van desfilando las estaciones. También las nubes. Sientes el latido de las plantas. Acaricias las rocas.

Hermano sol, hermana luna.

Alcolea de las Penas. Un cargamento de barras de pan y nuestros pantalones como estandarte. Para los animales que nos ceden sus sobras.  Son las fiestas y la banda de música ameniza un siniestro ambiente a ritmo de pasodoble. Nuestra llegada ensordece la melodía de la plaza.

Dancé desnudo sobre el escenario. Me despojo de las ropas en cuanto encuentro la ocasión.

 Y siempre la encuentro.

Me arranco la piel de plástico que nos envuelve. Ardor etílico.

Pequeños comienzos para grandes finales. Piedra a piedra. Como en San Damiano.

¡San Francisco de Asís era un hippie, un revolucionario!, ¡Un comunista! (dios me perdone).

Esta pequeña ermita nos aguarda para ser reconstruida. Siento una fuerza sobrenatural que me arrastra a cometer actos poéticos.

Taconear en cueros sobre el capó de mi auto (lo que vuelto a hacer. Disculpen mi insolencia).

Escribir sublimes versos a las cabras. Llamar a una puerta cualquiera pidiendo una copa de vino.

Entrar a una fábrica de embutidos con afán terrorista y simplemente desear una buena noche al vigilante. Pedirle ese cigarro no correspondido.

Bañarme en sus piscinas sin respirar su aire.

¡Alcánzame el cemento! Aquí, ¿dónde está la fe?

Asciendo al tejado siguiendo el vuelo de una golondrina. Quedan pocos días de frío. El campo está seco. La alcanzo. La tengo entre mis manos. Puedo volar. Siento el viento acariciando mi cara.

Esto es un acto poético. Estoy borracho y, una vez más, estoy desnudo.