DÍPTEROS IMPERTINENTES

 

Tengo sólo una semana para realizar lo que cualquiera haría en una vida. Escribir un libro,  plantar un árbol, tener un hijo. Siete días, ni uno más.

Me persiguen, me detestan. Intento desplazarme sigilosamente. Tan sólo necesito una semana.

Vivo entre la mugre y no tengo respeto por los muertos.

Mi estación favorita es el estío. El calor acelera la descomposición e impregna el aire de un hedor irrespirable. Ambiente viciado, cuerpos pegajosos. Aguas estancadas, fruta podrida.  Venero esas mezquindades, así soy. No siento vergüenza. Todos tenemos  un perfil sórdido que ocultamos ante ojos ajenos. Soy inmoral, indecente. Visto de seda.

Rápida, veloz como el rayo. ¿Por qué me persiguen? Porque puedo volar,  porque necesito poco para ser feliz. No quiero compañía,  no demando afecto. Nadie me leyó cuentos en la cama. Camino desnuda y siempre he estado sola.  Establezco contactos por interés: alimentarme, copular, colarme en el cine, fumar del humo ajeno,…

Nunca llevo dinero pero no escatimo en placeres.  Tengo una semana y quiero disfrutar.

Soy consciente de que soy inoportuna.  Me interpongo entre los besos, me escurro escandalosa entre las sábanas. Te robo la comida, susurro en tu oído. Mis ojos grandes no te pierden de vista. Puedo leer tus pensamientos y anticiparme.

Vienen a por mí, no me alcanzarán. ¡Dejadme tranquila!. Tengo de lunes a domingo. Y quiero ir a París y sorber café junto al Sena.

Me inyecto la insulina que recorre dulcemente mis vísceras. Me encantaría disfrutar con un buen libro, ¿cuál me recomiendas? Me cuesta tanto trabajo pasar de página…

Hacer el amor en mil rincones. Sorber, chupar, aspirar, succionar, perforar…

Abre la ventana, quiero salir al mundo. No pretendo perturbar tu tranquila estancia. Tu inercia, las motas de polvo en suspensión.

Mi zumbido te irrita, te desquicia. Me atosigas con tus gritos y aspavientos. No tengo tiempo para escenas, darling. Mi agenda es apretada.

Siempre quisiste ser libre, clavarle un puñal al tedioso domingo por la tarde. No me culpes.

Me desconoces ¿por qué me odias? Mírate al espejo. Tú también puedes volar si quieres.

Cierra los ojos.

 

Y

            comenzó

                                   a

                                               caer……

Se sentía ligero, libre de cargas. Dejó atrás sus vivencias, sus movimientos autómatas, sus zapatillas de cuadros.

EL VACÍO. Sensación extraña y agradable. Pánico eterno. La caída…

Ella lo observaría desde arriba, lamería sus heridas, comería carroña de funeral.

Las moscas nunca han tenido respeto por los muertos.