Las Cinco Estaciones, el universo que flota en el líquido amniótico del Metro

 

El artista, Cherra Ortega, comenzó esta serie pictórica en el año 1991, cuando era estudiante en la Facultad de Bellas Artes.

Cada día se subía en un vagón de metro y abría los ojos para contemplar al resto de viajeros con atención.

Al salir al exterior, su cabeza se había convertido en un hervidero de imágenes que necesitaba manifestar a través de su pintura.

En la calle acontecía el paso de las Cuatro Estaciones: la primavera brotaba como una explosión de colorido en las flores y el canto de los pájaros que sobrevolaban la ciudad; el verano emergía en los rayos del sol, el intenso calor y las altas temperaturas envolvían a los urbanitas en una camisa de fuerza tejida con sudor; en el otoño se desplomaban las hojas secas sobre el asfalto; con el invierno llegaban las heladas, los días oscuros y los escalofríos.

Cherra Ortega concentró todo ese murmullo de fotogramas subterráneos en su primera serie sobre el Metro de Madrid: Las Cinco Estaciones 1.0 (1991). Entre los años 2018 y 2019 tendría lugar la ejecución de Las Cinco Estaciones 2.0. 

En la actualidad, el pintor está produciendo la tercera parte de esta serie: Las Cinco Estaciones 3.0.

En todas ellas, ha materializado en sus cuadros imágenes del Metro bajo el concepto de la Quinta Estación, un multiverso por el que las estaciones no pasan. Una estación de Metro que llegó a servir como refugio antiaéreo para huir de los bombardeos, un espacio indeterminado sin solsticios ni equinoccios.

El Metro es un no-lugar intercambiable en el que los viajeros se desplazan en el anonimato. Leen, escuchan música, tocan instrumentos, piden limosna… Comparten pedazos de su existencia acelerada bajo tierra.

Quedarán atrapados entre los pigmentos de Cherra Ortega antes de salir al exterior, donde correrán para no ser  alcanzados por la realidad.